Leyendas del jaaukanigás, el aromito

El aromito (vachellia aroma), árbol muy apreciado por su perfume y sus usos medicinales, está en plena floración en estos días.

Sus pompones amarillos anuncian el final del invierno, llenando el aire de su característico perfume.

Pertenece al género Vachellia, y está incluido en la familia Fabaceae, por ser una leguminosa.  En algunos libros se lo encuentra clasificado como Acacia, pero luego de análisis genéticos se determinó que son de otra especie.

Es nativo de Amércia del Sur, y está presente en Argentina, Bolivia, Paraguay, Chile y Perú.

Gracias a su gran adaptabilidad y resistencia, está presente varias ecoregiones, lo que a la vez originó la variedad de nombres:  aromo, espino, churqui, espinillo negro, churco, espinillo de bañado, kafén (Mapuche), huaranga, huatango, pashaco(quechua).

Se encuentra en zonas de clima mediterráneo y cálido, pero también en el Cháco árido.  Algunos autores consideran que existen muchas subespecies y variedades, ya que se lo encuentra en climas muy variados.  Suele encontrarse en espinillares, formando bosquecillos de varios árboles.  

 

Prospera en espacios abiertos, y lugares donde no crecen otras especies, incluso en campos de pastoreo.  Es una especie precursora, luego de un incendio es la primera en brotar y crecer. 

 

Necesita mucho sol, pero no requiere de riego ni de buenos suelos. La sombra es rala, lo que permite el establecimiento bajo su cobertura de gramíneas, herbáceas y otros arbustos.

 

Descripción

 

Es un árbol o arbusto de hoja caduca, muy espinoso, con espinas de hasta 2 cm de largo, abundantes ramas y follaje que cae totalmente en invierno.

Puede crecer desde 2 a 6 m de altura y brota en a finales del invierno, al mismo tiempo de la floración.

De copa redondeada y amplia, ramas tortuosas y espinosas.

Las flores son amarillo anaranjadas muy pequeñas y perfumadas, esféricas y compactas.

Los frutos son vainas oscuras, con semillas que parecen porotos de color café, y aparecen de diciembre a febrero.

Tolera suelos arcillosos, si está bien drenado. Es resistente a suelos calcáreos. 

 

Usos medicinales

 

En infusiones, decocciones, aceites, esencias y perfumería.

El espinillo tiene numerosas propiedades medicinales y usos poco conocidos y explotados.
Sus semillas y hojas son utilizadas como astringentes, antiasmáticas y para combatir la tos y las afecciones catarrales.

El té de su corteza y hojas es cicatrizante, se utiliza en gotas contra la infección de oído.  También en uso tópico para ayudar en el tratamiento de dermatitis y alergias.

La infusión se puede utilizar para hacer gárgaras y calmar afonías, tos, irritación de garganta y asma.  La infusión de las semillas es antiestornudo.

La infusión de las hojas también es digestivo, depurativo, antirreumático, sedante, para tratar cuadros febriles.

Es expectorante, utilizando la cocción de la corteza y hojas en nebulizaciones con vapor.

El cocimiento de su raíz se utiliza como purgante, emético (induce vómitos) y digestivo.

Se macera y entibia en aceite de oliva, para hacer masajes.

Con la ceniza de la madera se elaboran jabones.

 

Otros usos


Es melífera, su fragancia atrae a los polinizadores.
Se usa en procesos de curtiembre por sus taninos.

Sus flores de aroma particular son muy preciadas en perfumería. Tradicionalmente se colocan los pétalos para aromatizar la ropa, o bien se los macera en alcohol para extraer su esencia.

Sus frutos sirven para elaborar un tradicional plato guaraní iguopere kaguiyi: se muele, se le agrega un poco de agua y una vez machacado se cuela dando un líquido pesado cual una miel espesa. Se mezcla con granos de maíz y se lleva a hervir, dando lugar a un plato nutritivo.

Sus raíces, corteza y frutos se usan para teñir de tono grisáceo oscuro, prendas, lanas, hilos, etc., añadiendo sulfato ferroso a la mezcla.

Sus flores y frutos son alimento para ovejas y cabras.

Es muy apreciado como planta ornamental, y sus espinas la convierten en un arbusto muy utilizado para la creación de cercos defensivos en zonas rurales.
Su madera es usada para leña y fabricación de carbón.

 

Leyenda

Cuenta la leyenda que Eireté era una joven originaria casada con Cuimbá, con quien vivió un corto tiempo de felicidad, pues su esposo perdió la vida en luchas tribales y ella quedó con un hijo de pocos meses.

Una tarde, Eirete salió a pasear con su hijo y se alejó demasiado de su tribu, cuando, de pronto, escuchó el rugido de un yaguareté. A pesar del terror, tomó al pequeño en sus brazos y se internó en la vegetación intrincada y espesa.

Fue allí que el Dios Tupac intervino, guiándola hacia un tupido monte de aromitos cuyas ramas se abrieron a su paso, para luego cerrarse profusamente, oponiendo tallos leñosos y hojas con espinas al camino de la fiera.

La ayuda de Tupac continuó, pues ordenó al sol que ante la inminencia de la noche fría, dejara su calor en el follaje que la albergaba. Así Eireté pudo pasar la noche con su hijo, llegando sanos y salvos a la tribu el día siguiente.

Desde entonces, en primavera, los rayos del sol duermen sobre los aromitos, quedando después en flores de color dorado.